Una hoja por dentro
El panel comercial de ejemplo: qué se ve y qué decisión permite tomar.
Los paneles se entregan con una portada propia, donde cada hoja está agrupada por para qué sirve y no por el sistema del que salió. Esta es esa portada, reproducida con una clínica veterinaria ficticia y cifras inventadas.
Reproducción de un índice de paneles. La clínica no existe y todas las cifras son inventadas.
Paneles de datos
Todas las hojas en un solo lugar: cada tarjeta abre la hoja directo, en una pestaña nueva, y este índice queda abierto para volver.
Lo que vendió la clínica según su sistema de fichas clínicas.
Lo que entró por cada vía de cobro y lo que se declaró al SII.
Para el cierre: si lo cobrado quedó registrado, y quién tiene saldo pendiente.
Citas agendadas, que son la base del cálculo de la remuneración variable.
Nadie recibe once enlaces por correo: recibe una dirección. Ahí están todas sus hojas, agrupadas por la pregunta que responden -cuánto vendimos, por dónde entró la plata, qué falta cobrar- y no por el sistema del que salieron, que es un detalle nuestro y no del cliente.
Las tarjetas de esta página no abren nada, porque la clínica no existe. En una instalación real cada una abre su hoja en una pestaña nueva y el índice queda atrás, listo para volver. Para ver cómo se ve una hoja por dentro, está el panel comercial de ejemplo.
El orden del índice no es el del organigrama ni el de los sistemas conectados: es el de las decisiones. Cada grupo lleva una línea que dice para qué sirve, y la etiqueta de la derecha indica en qué panel vive esa hoja, para que nadie tenga que adivinar dónde quedó lo que busca.
Una hoja no es un gráfico suelto: es el último tramo de un camino que empieza en los sistemas de la empresa. Primero la integración de datos deja las fuentes cuadradas entre sí durante la noche; encima de eso se construye el panel de Business Intelligence, y el índice es apenas la puerta de entrada. Cuando el orden se invierte, el índice queda lindo y las cifras no se sostienen.
Esta página es el índice de verdad, con la misma estructura que recibe un cliente: los mismos grupos, las mismas tarjetas y la misma tipografía. Lo único cambiado son los datos, que son inventados, y el nombre, que no existe. Así puede revisarlo en su teléfono como lo revisaría alguien de su equipo, en vez de mirar una imagen.
Coordinemos una primera conversación de 30 minutos, sin costo, para revisar sus sistemas y evaluar qué paneles tendrían sentido para su empresa. Si la respuesta es que todavía no le conviene, se lo decimos con la misma claridad.
Escribirnos desde el formularioLo que hay detrás de este índice, explicado sin la demo.
El panel comercial de ejemplo: qué se ve y qué decisión permite tomar.
Cinco sistemas que no conversaban y un cierre de mes que dejó de doler.
Paneles que responden preguntas del negocio, no que muestran gráficos.
Conectamos sus fuentes y las consolidamos en una base analítica al día.