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Cuánto cuesta un panel de datos para una pyme en Chile, con los precios a la vista

La respuesta corta casi siempre es «depende», y es cierto. Lo que no suele decirse es de qué depende, y eso sí se puede escribir con nombres y cifras. Acá van las cuatro partidas de la cuenta, lo que cobran las herramientas y lo que cobramos nosotros.

Verum Data8 minutos de lectura

Sí depende, pero de cuatro cosas que se pueden nombrar

Quien pregunta cuánto cuesta un panel de datos normalmente está comparando contra algo concreto: el sueldo de un analista, lo que paga hoy en planillas y horas, o una cotización que le llegó y que no sabe si es cara. Para compararla necesita saber qué incluye, y ahí es donde la mayoría de las respuestas se quedan cortas.

El costo de un panel se arma siempre con las mismas cuatro partidas. Cambia el peso de cada una según la empresa, pero ninguna falta:

  • La implementación: el trabajo de conectar las fuentes, definir los indicadores y construir el panel. Se paga una vez, o se reparte en la mensualidad.
  • Las licencias: lo que cobra la herramienta donde se ve el panel, normalmente por persona y por mes. Se le paga al fabricante, no al proveedor.
  • La nube: donde se guardan y se procesan los datos. En una pyme suele ser cero o casi cero, como se verá más abajo.
  • La mantención: lo que cuesta que el panel siga funcionando cuando cambian los sistemas, las cuentas o el negocio.

Hay una quinta partida que no aparece en ninguna factura, las horas de su propio equipo, y la dejamos para el final porque es la que más se olvida.

Licencias: lo que cobra la herramienta, no el proveedor

Es la partida que más sorprende después de firmar, porque se paga todos los meses y crece con cada persona que se suma. Las dos herramientas más usadas por pymes en Chile cobran de forma muy distinta. Los valores que siguen son precios de lista en dólares, publicados por Microsoft y Google y revisados el 25 de septiembre de 2026; pueden variar por país y no incluyen impuestos.

Power BI, de Microsoft

El programa para construir informes, Power BI Desktop, es gratuito. El costo aparece al compartir: para publicar un informe y que otros lo vean dentro de la empresa, tanto quien lo publica como quien lo mira necesita una licencia Pro, que cuesta USD 14 por usuario al mes con pago anual. La versión Premium por usuario cuesta USD 24. Existe también la opción de pagar una capacidad dedicada para que los lectores no necesiten licencia, pero para una pyme rara vez conviene.

Si su empresa ya paga Microsoft 365 en un plan que incluye Power BI Pro, esa licencia ya está cubierta y el cálculo cambia. Vale la pena revisarlo antes de comprar nada.

Data Studio, de Google

Data Studio, la herramienta de paneles de Google, no tiene costo para quien crea los informes ni para quien los mira. La versión Pro, que agrega administración de contenido en equipo y soporte, cuesta USD 9 por usuario y por proyecto al mes. La mayoría de las pymes no la necesita.

Con cinco personas mirando el panel, la diferencia es de USD 70 al mes en Power BI Pro contra cero en Data Studio, unos USD 840 al año antes de impuestos. No es una razón para elegir una herramienta, pero sí una cifra que tiene que estar escrita antes de decidir.

Si su empresa ya estandarizó una de las dos, lo razonable casi siempre es trabajar sobre esa. Cambiar de herramienta para ahorrar licencias rara vez compensa el costo de volver a aprender.

La nube: para una pyme, muchas veces cero

Cuando el panel se alimenta de más de una fuente, los datos se juntan en una base en la nube. En nuestro caso suele ser BigQuery, de Google, que no cobra el primer TiB de consultas al mes ni los primeros 10 GiB de almacenamiento. Para ponerlo en escala: años de ventas, compras y cobranza de una pyme caben con holgura en ese espacio.

Eso no significa que sea gratis para siempre. Si la empresa crece, suma fuentes o multiplica usuarios, el consumo sube y se cobra por uso. Lo sensato es acordar desde el principio en qué punto se revisa, y que el aviso llegue antes de la factura. Lo que hay que construir debajo para que los datos lleguen solos está en la página de integración de datos.

Lo que cobramos nosotros

Publicamos dos precios, que son las dos formas de empezar.

Primer panel: UF 10 + IVA, valor fijo. Tomamos una fuente que usted ya tiene ordenada, sea un Excel, una hoja de Google o la exportación de su sistema, y en dos semanas la convertimos en un panel con hasta cinco indicadores, con una ronda de ajustes y 30 días de uso para hasta cinco personas. No incluye conexión directa a su ERP, limpieza de datos ni automatizaciones. Si después sigue con nosotros, el valor se descuenta completo de la implementación; si no, le entregamos el panel en PDF y no queda ningún compromiso.

Sin pago inicial: desde UF 11 + IVA al mes. Construimos la solución sin cobrar la implementación y usted paga una mensualidad que incluye la operación, el soporte y las mejoras de cada mes. A cambio se acuerda una permanencia mínima, que queda escrita en la propuesta antes de firmar.

Los proyectos con más fuentes, integración con sistemas o automatizaciones se cotizan con una propuesta que trae alcance, entregables y valores en UF antes de empezar. No publicamos esa tabla porque elegir entre paquetes exige entender alcances que se definen en la primera conversación, y es fácil ubicarse en el que no corresponde. El detalle de qué construimos está en la página de Business Intelligence.

Un ejemplo con números: cinco personas mirando las ventas

Una distribuidora lleva sus ventas en una planilla que exporta del sistema de facturación. La gerencia quiere ver venta, margen y cobranza por vendedor, y cinco personas van a mirar el panel.

  • Implementación: si la planilla está ordenada, cabe en un Primer panel, UF 10 + IVA una sola vez.
  • Licencias: cero en Data Studio; USD 70 al mes si la empresa usa Power BI y nadie tiene todavía licencia Pro.
  • Nube: cero. Una sola planilla no necesita base de datos.
  • Mantención: durante los 30 días no hay; la actualización es reemplazar la planilla. Si al mes quiere que el dato llegue solo desde el sistema, ahí empieza un proyecto con mensualidad.

El ejemplo es a propósito sencillo. En cuanto aparecen dos sistemas que hay que cruzar, o un reporte que hoy alguien arma a mano cada semana, la cuenta cambia, y lo que se gana también.

Lo que no aparece en ninguna cotización

La quinta partida son las horas de su equipo. Un panel necesita que alguien de la empresa diga qué cuenta como venta, qué hacer con las notas de crédito y qué número está malo cuando lo esté. No es dedicación completa y tampoco es cero. Si nadie tiene ese tiempo, el proyecto se atrasa, sin importar cuánto se pagó.

Del otro lado de la balanza está lo que cuesta no tenerlo: las horas que hoy se van en armar reportes y en discutir de dónde salió una cifra. Cómo calcular ese número lo explicamos en la nota sobre el cierre de mes, y si el problema es justamente armar reportes a mano, la página de automatización cuenta cómo lo abordamos.

Seis preguntas para comparar dos cotizaciones

Si tiene sobre la mesa una propuesta, nuestra o de otro, estas preguntas permiten ponerla al lado de otra sin comparar peras con manzanas:

  • ¿Las licencias están incluidas o se pagan aparte? ¿Para cuántas personas?
  • ¿El precio está en UF o en pesos, y el IVA va incluido o aparte?
  • ¿Qué pasa con el panel y los datos si el servicio termina?
  • ¿Qué cubre la mantención y cuántos cambios al mes entran en ella?
  • ¿Hay permanencia mínima? ¿Cuánto dura y qué se paga si se sale antes?
  • ¿Quién de su empresa tiene que dedicar tiempo, y cuánto?

Una propuesta que responde las seis por escrito se puede comparar. Una que responde con «depende» todavía no es una propuesta: es el comienzo de una conversación, y está bien que así sea, siempre que la segunda vuelta traiga números.

¿Quiere ver su propia cuenta?

Cuéntenos qué planilla o sistema usa hoy y cuántas personas mirarían el panel. Le respondemos con las cuatro partidas de su caso, incluidas las licencias, antes de cualquier propuesta.

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